Clases de Ritmos latinos:
salsa,merengue,bachata,cha cha cha y rueda cubana en nuestra
escuela de baile situada en la calle Gutemberg 44 Nave C.,en A Coruña.
Los Lunes de 21:00 a 22:30 hs
Los Mártes de 22:00 a 23:30 hs.
Los Miércoles de 20:30 a 22:00 y de 22:00 a 23:30 hs.
Los Jueves de 21:30 a 23:00 hs.
Los Viernes de 21:30 a 23:00 hs
Y los Sábados de 11:00 a 12:30 hs. am.
Apuntate yá,grupos reducidos y enseñanza personalizada.
Aparcamiento Privado delante de la escuela.
Dos profesores en clase en todo momento.Matrícula !! GRATIS !!
Niveles desde iniciación,intermedio y avanzado.
Abiertos nuevos grupos.
El arte de marcar bien Ritmos latinos
En una actividad tan compleja como es bailar, que requiere estar en forma, capacidad de concentración y agilidad, tanto física como mental, no todo es hacer figuras, ni siquiera si tenemos la suerte si de contar con un excelente sentido del ritmo y un estilo depurado que consiga que nuestros movimientos resulten estéticos. También es necesario o, mejor dicho, imprescindible, ser capaz de transmitir eficazmente a la pareja de baile nuestras intenciones, mediante un lenguaje mudo, gestual, basado en leves y ligeras variaciones en la orientación del cuerpo; un lenguaje que suele mejorar con el tiempo gracias a la complicidad que se establece entre las parejas de baile habituales.
¿Qué es marcar?
El encadenamiento de las distintas figuras a lo largo de toda la pieza musical constituye una coreografía que, habitualmente, se improvisa. De hecho, frecuentemente las figuras escogidas varían en función del mensaje que nos transmita la canción, la celeridad del ritmo o, simplemente, de nuestro estado de ánimo en ese momento. Esta improvisación de la coreografía es lo que hace que bailar sea tan ameno y tan divertido pero, a la vez, añade una libertad más a la complicación técnica de la ejecución de las figuras. Esta dificultad adicional se concreta en dos puntos esenciales: elegir cuál será la próxima figura a ejecutar y, por supuesto, comunicársela a nuestra pareja con el tiempo suficiente y en la posición necesaria para poder ejecutarla correctamente. Esta comunicación que nos permite conducir a nuestra pareja durante toda la canción es lo que se conoce como “marcar”; hacerlo bien no es algo trivial y requiere mucha práctica, aunque os resultará más fácil si atendéis a los sabios consejos de los profesores de baile.
Él lo marca y ella se deja llevar
Para empezar hay que decir que la máxima responsabilidad en este asunto recae sobre el integrante masculino de la pareja. Basado en los roles tradicionales de la pareja, ahora anticuados, todo el baile está pensado para que sea él quien decida la coreografía a realizar y ella se limite a seguirle.
Obviamente, siempre es posible intercambiar los papeles, pero no es ni mucho menos lo habitual, porque una vez que se ha aprendido a realizar las figuras en el papel de él o de ella, requiere bastante práctica intercambiar los puestos sin confundirse. Así, cuando se ven dos chicas bailando (o dos chicos aunque es menos frecuente), sobre una de ellas está recayendo toda la responsabilidad de hacer el papel masculino en el baile.
Asumir este hecho es fundamental, si los dos integrantes de la pareja pretenden llevar la iniciativa el desastre está servido. Ahora bien: no siempre que las cosas salen mal es culpa de él; tan importante es que él marque bien las figuras es que ella se deje llevar, le guste o no. Si definitivamente, no te gusta nada cómo baila tu pareja, lo que tienes que hacer es cambiar de pareja, pero tratando de hacerte con la iniciativa no conseguirás nada.
Por supuesto, ella también tiene cierto grado de libertad para introducir por su cuenta pequeñas variaciones en las figuras, pero éstas serán mínimas, restringidas prácticamente al ámbito de meros adornos que mejoren el resultado estético del conjunto. Realizar diversos adornos, tanto de piernas como de brazos, o incluso de caderas, que podrás incorporar a tu repertorio para incluirlos en el momento que consideres más oportuno, siempre que no alteres el desarrollo de la figura que ha marcado él.